MOJACAR

 

by Ric Polansky

¿Encantado? ¿Embrujado? ¿Místico? Todavía nadie ha podido explicar exactamente cuál es la sensación mágica e hipnótica que uno experimenta al visitar a Mojácar. El hechizo afecta a residentes tanto como a turistas.

Réplicas del tótem local del INDALO se ven en cada rincón del pueblo. Este símbolo de hombre Indalo ha sobrevivido desde tiempos prehistóricos.

Descubierto hace sólo 100 años en una cueva en el norte de Almería, el Indalo fue adoptado por el pueblo de Mojácar como su talismán de la buena fortuna. En un principio, eran sólo las mujeres del pueblo quienes lo llevaban puesto para protegerse del ojo maldito del turista descreído, pero hoy en día ha llegado a ser un tótem tan popular que su figura pintada se ve en casi todos los edificios de la zona. Casi nadie se va de Mojácar sin comprar por lo menos un INDALO...de cerámica, plástico, plata, oro.... para regalar a alguien—porque los Indalos son especiales: hay que regalarlos.

HECHIZADO: Mojácar, como pueblo, ha existido durante mucho tiempo. Las primeras puntas de flecha de Europa se encontraban en Mojácar, y una de las civilaciones más antiguas de Europa, el Argar, conocida por su cerveza y su cerámica de diseño simétrico, existía en Mojácar hace unos 4.500 años. Gerald Brenan, autor inglés de Al Sur de Granada, afirma que la gente que contruyó el Stonehenge en la meseta inglesa de Salisbury eran inmigrantes de la cultura original Almeriense.

En tiempos modernos el pueblo se hizo famoso gracias a unos artículos y un libro escrito por un francés en 1994 quien afirmó que Mojácar fue el lugar de nacimiento de un creador de fantasías: Walt Disney. El Ayuntamiento de Mojácar está de acuerdo. La afirmación se basa en unos datos sencillos: nació en 1901 un tal José Guirao, hijo de una chica del pueblo y padre desconocido. La madre y su bebé se zarparon desde Garrucha rumbo a California en un barco que transportaba hierro. Al llegar a la tierra de sueños, la madre trabajaba como limpiadora y llegó a casarse con el ranchero que le empleaba, quien adoptó al hijo y cambió su apellido por el de Disney.

La gente Disney nunca ha producido un certificado de nacimiento que compruebe que Walt naciera en Chicago. A favor del argumento de su nacimiento aquí, hay numerosos testigos en Mojácar que dicen que el mismo Walt Disney volvió a visitar a Mojácar hace muchos años.

En el pueblo pesquero cercano de Garrucha, a unos 5 kilómetros de Mojácar, se puede alquilar un barco y disfrutar de la vista del monte lleno de hoyuelos en la zona de Villaricos. En esa zona había una vez más esclavos fenicios trabajando en la excavación del mineral de plata que los que trabajaban en la construcción de la gran pirámide de Cheops en Egipto.

De hecho, eran estos yacimientos ricos en minerales los que en un principio atrajeron a los fenicios, a los que siguieron los moros de Africa en los años 750 d.de J.C.

Su centro religioso era nuestra capital regional, Almería, que significa “espejo del mar”. Todavía hoy se puede leer escrita en las paredes de la fortaleza de la Alcazaba la historia de esa época olvidada, “cuando Almería era Almería...Granada era su jardín.”

Cuando los Reyes Católicos iniciaron la reconquista de la España musulmana, no consiguieron someter Mojácar a su religión. El pueblo, estratégicamente situado encima de un monte, y con su propio suministro de agua, se mostraba difícil de conquistar. Así que los reyes inteligentemente firmaron un pacto que permitía al antiguo y noble pueblo de Mojácar mantener sus costumbres musulmanas a cambio de su estricta lealtad a la corona española. Todavía se puede leer esta inscripción, con fecha de 1488, en la fuente de Mojácar, .

Llegó el año 1492 y el mundo cambió para siempre. El 2 de enero de ese año los moros se rindieron y abandonaron su querida Alhambra de Granada. Boabdil se detuvo con su caballo encima de una colina a unos 15 kilómetros de la ciudad y volvió atrás la mirada. Suspiró. Su madre, disgustada, se le acercó y le pegó una bofetada. “Llora como una mujer lo que no has sabido defender como un hombre.” Todos los colegiales conocen la historia y la famosa frase.

 

 

 

 

 

 

El aliciente encantado del oro que tanto atraía a los conquistadores en tierras lejanas ya existía en el abrazo radiante del sol de Iberia que brilla en la región de Andalucía 323 días del año.

 

El pueblo ha experimentado muchos cambios de nombre. El “Murgis-Akra” de los griegos y fenicios se latinizó a “Musacra” con la llegada de las legiones romanas. Los Arabes lo cambiaron a Moxacar, que evolucionó al Mojácar de hoy.

La vida en Mojácar evolucionó muy lentamente. Años de sequía y pobreza obligaron a la gente a emigrar en busca de trabajo a ciudades grandes como Barcelona o Madrid, o incluso a ciudades de América del Sur, Alemania o Inglaterra. El pueblo se quedó casi abandonado.

En un rincón de nuestra provincia se halla el único desierto de toda Europa. Tal notoriedad le sirvió para ser elegido como escenario de películas tan legendarias como Antonio y Cleopatra, Lawrence de Arabia, Patton, y La Isla del Tesoro de Orson Welles. Y por supuesto, las películas del oeste (spaghetti westerns) que le hicieron famoso a Clint Eastwood.

 

 

El Mojácar moderno casi llegó a situarse en el mapa hace unos 50 años gracias a un tal Don Enrique Arias, pianista concertista colombiano de renombre internacional. Le Convenció al entonces alcalde, Don Jacinto Alarcón, a regalar tierra y casas a gente dispuesta a residir en Mojácar, si prometían hacerlo dentro de un periodo de 2 años. El cambio empezó a ocurrir. Enrique pagó anuncios en periódicos muy conocidos que atraían a gente famosa y culta de tierras lejanas...importantes celebridades, banqueros, embajadores, estrellas de cine, poetas----todos buscando un refugio secreto.

Entonces estalló una crisis: en un pueblo pequeño, nada acostumbrado al turismo, muchos de los de aquí se negaron a sacar sus queridos cerdos de los sótanos de sus casas (donde los guardaban).

Los nuevos residentes extranjeros protestaron por razones higiénicas “la idea de guardar cerdos justo al lado de mi casa!” Al final, el sabio alcalde, contrario a los dictados franconianos de los tiempos, optó por un voto democrático....y ganaron los cerdos.

 

Esa misma semana de 1964, otro extranjero llegó en una moto antigua después de un viaje de 18 horas desde Madrid. En un momento ZEN reconoció el enorme potencial de desarrollo de la zona y allí empezó todo. Mucha gente había llegado a Mojácar antes de él... gente buena, graciosa, inteligente, con talento... pero era un tal Paul J. Polansky (mi hermano) quien puso Mojácar en el mapa.

La zona ha experimentado muchos cambios, como se puede ver en estas fotos antiguas.

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